Es la víspera de mi viaje de retorno a Regiolandia y no puedo dormir. Siempre me pongo nerviosa cuando me toca volar, no sé, será el miedo a las alturas (o al suelo) que se manifiesta de esta manera en particular.
Caro se acaba de ir a dormir, cansada de un día de paseo por Bostonia. Aprovecho a que está arriba para decirle estas cosas que sé que si se las digo me harán llorar porque soy una ñoña de lo peor. Así que se lo dejo aquí, igual y lo alcanza a leer cuando esté en camino.
Caro, te doy las gracias por acogerme (oh sí) en tu hogar durante esta semana grata. Me da gusto verte y comprobar que vivir en zonas suburbanas te cae bien. Me siento feliz por ti, a pesar que te fuiste de donde vivo y que te extraño un chorrotal. No sabía cuánto hasta que te vi en la estación de Framingham, tan sonriente como siempre.
Te agradezco todo lo que tu esposo (no)imaginario y tú hicieron por mí. Por lo bien que me trataron y por el colchón de aire que no me dejó tener noches aburridas. Por el Linus y la Miata, por tus calabacitas y tus frijoles. Por pararte en línea conmigo para lo de Harry Potter. Por ser tú.
Me duele pensar que ya no vivimos cerca, que pasará mucho tiempo para que te vuelva a ver y cantemos karaoke. Durante todo el tiempo que te he tratado has sido una fuente de inspiración y fortaleza. Me siento afortunada por haberte conocido y compartido contigo de todo. Eres la neta de las netas.
Gracias por este tiempo. Fue genial.
Hasta la próxima vez.
Caro se acaba de ir a dormir, cansada de un día de paseo por Bostonia. Aprovecho a que está arriba para decirle estas cosas que sé que si se las digo me harán llorar porque soy una ñoña de lo peor. Así que se lo dejo aquí, igual y lo alcanza a leer cuando esté en camino.
Caro, te doy las gracias por acogerme (oh sí) en tu hogar durante esta semana grata. Me da gusto verte y comprobar que vivir en zonas suburbanas te cae bien. Me siento feliz por ti, a pesar que te fuiste de donde vivo y que te extraño un chorrotal. No sabía cuánto hasta que te vi en la estación de Framingham, tan sonriente como siempre.
Te agradezco todo lo que tu esposo (no)imaginario y tú hicieron por mí. Por lo bien que me trataron y por el colchón de aire que no me dejó tener noches aburridas. Por el Linus y la Miata, por tus calabacitas y tus frijoles. Por pararte en línea conmigo para lo de Harry Potter. Por ser tú.
Me duele pensar que ya no vivimos cerca, que pasará mucho tiempo para que te vuelva a ver y cantemos karaoke. Durante todo el tiempo que te he tratado has sido una fuente de inspiración y fortaleza. Me siento afortunada por haberte conocido y compartido contigo de todo. Eres la neta de las netas.
Gracias por este tiempo. Fue genial.
Hasta la próxima vez.