sábado, marzo 28, 2009

Dar clases: Hollywood Edition

Aprovechando que mi hermana anda de visita, nos dimos una escapadita para ir al cine dejando a la Chicharina en sus competentes manos. Fuimos a ver la última de Nicolás Cage, Presagio (Knowing) y pasamos un rato muy entretenido. La película te atrapa, los efectos están muy impresionantes y al final no mariconearon con una cuestión que si van a verla se darán cuenta.

Pero hubo algo que me molestó bastante. La película trata de un astrónomo que da clases de astrofísica en el MIT. Te pasan un rato de su clase para que veas qué bien se lleva con los alumnos y además conozcas su conflicto: shit happens! ¡Dios no existe! ¡a Nic Cage se le está cayendo el pelo!

En le parece una clase diseñada para sexto de primaria, el astrofísico explica que hay dos teorías para explicar por qué estamos aquí. El determinismo implica que las cosas pasan, que no hay coincidencias, que estamos sooooooooooolos. Y la otra es que todas esas coincidencias implican que hay algo atrás. JAJAJAJA. Yo no sé porqué la Lucha batalla con su tesis tanto si la astrofísica se ve tan sencilla (y ñoña).

Y eso no es lo mejor. Luego toma el Sol de un modelo que tiene del sistema solar y juega a la papa caliente con su clase. Le pide a un chaval que le diga algo del sol y el mono le contesta la temperatura y no se qué, luego se lo manda a una mona y le pregunta su composición. Qué risa.

Pueden ver un pedacito de la escena en este trailer que les pongo aquí.



Hollywood tiene una tendencia a presentar clases universitarias en donde las materias están simplificadas pero esto fue una ñoñería total. Híjole, hasta creo que Legalmente rubia trata con más respeto las materias de leyes que el ejemplo que vimos hoy.

Las películas que presentan a la ciencia de esta manera, como algo bofo, como algo que es el resultado de las decepciones personales de los científicos, hacen más daño que bien a la larga. Implantan la noción que el conocimiento es algo trivial y que el científico aprenderá a ver las cosas como los demás cuando algo le haga caerse de su nube.

Es todo un sueño para los fundamentalistas religiosos (si quiere ver el resto del párrafo, usa tu mouse para seleccionar el invisotexto que protege los spoilers): todo está relacionado, hay algo más allá, el armagedón, el levantamiento de los elegidos, la destrucción de la tierra por el fuego, los ángeles, Adán y Eva y el árbol del bien y el mal. Y conejitos.

Chanclotas. Tiene sentido, por lo tanto, presentar a la ciencia como algo tonto y superfluo si tu público ya lo ve así de antemano.

Por eso se necesitan más películas como Contacto.


Sigh.

A su merced versión 2.0

No es nada más por agradar.
Hay pocas ocasiones en que no me gusta hacer sentir incómodas a las personas. Un caso: dos mujeres vienen periódicamente a la casa a hablarme de su religión y a enseñarme textitos impresos en colores bonitos. Creo que son testigos de Jehová. Y las escucho pacientemente, las dejo que se explayen cuando tengo tiempo de hacerlo.

Y no sé, creo que ese pequeño gesto las hace sentir contentas y valiosas. Me imagino que muchas personas las tratarán bruscamente o les cerrarán las puertas en las narices.

En fin, algún día tendré que contestar y darles mi opinión.

¿Es cruel de mi parte mantener mi silencio cuando llegan a evangelizar? No lo sé.

¿Qué harían ustedes?

sábado, marzo 21, 2009

A su merced


Creo saber de dónde viene mi actitud servil. Buscar encajar, buscar pertenecer, buscar ser aceptada.

Cuántas veces no he ido más allá del deber para que la gente me quisiera, me apreciara, viera mi valor. Es un mecanismo de defensa: no sé cómo convivir con la mayor parte de los seres humanos. En toda mi vida estudiantil no tenía la facilidad para conectarme con mis compañeros, me veían como rara o sangrona porque mi identidad estaba fincada en el conocimiento y en la lectura.

Uy, recuerdo cuando al final de una clase en prepa, una maestro nos hizo cuadricular una hoja, ponerle nuestro nombre encima y pasarla por todo el salón para que la gente nos pusiera comentarios de despedida, Lucha se acordará porque ella estaba en el grupo en que pasó. Empecé a firmar las hojas con un Maranatha (un saludo cristiano) y fue el acabose. Los pinches güercos de 16 años empezaron a llenar mi hoja de burlas (sin poner nombres). Híjoles, fue un abrir de ojos tremendo, uno de los primeros indicios de la construcción de la persona que soy ahora. Cómo trataba de encajar y cómo me mostraban que no pertenecía ni de chiste.

En fin, volviendo al tema, eso de buscar agradar a través de ser servicial. Muchas veces se aprovecharon de mí por lo mismo. Yo daba y no me regresaban. Y me dolía, oh cómo lloraba. Pero luego empecé a evaluar las cosas más tranquila y a las personas también. Ahora busco dar de manera proporcional a lo que me dan y zas.

No he terminado de aprender, todavía cuesta. Y a veces recaigo.
Es un proceso laargo.

pd. ¿Te acuerdas lo que pusiste en mi hoja, Lucha? No sé dónde quedó guardada (porque no la tiré)