
Hola de nuevo. Feliz año por cierto.
La frecuencia con la que actualizo esta página es directamente proporcional a las veces que me sacan al cine en los últimos meses. Ya ni me importa la película que veo, soy feliz con que me den palomitas (acarameladas, ooooooh sí) y un vasote de té helado mientras trato de perderme en la pantalla.
Me sorprende la cantidad de comerciales que ahora ponen al inicio, ocupan más tiempo que los cortos. En fin, más tiempo para comprar la crepa que faltó. Y entonces que pasan el comercial antipiratería de la noche. De plano recordé a Roy el de IT Crowd, estos comerciales se están volviendo cada vez más crueles.
Permítanme describirles la escena que ví:
Tres pubertas hormonales se encuentran en el cuarto de una de ellas papando moscas, es decir, esperando a que se conecte un tal Mauricio por el messenger para que la dueña del cuarto pueda ligar a gusto con el niño/hombre de sus sueños. Y mientras ella teclea, una se pone a viborear un librero y se encuentra una película pirata. Chan chan chaaaaaaaan.
-Oye Ximena ¿a poco tu papá te compra películas piratas?-
-Sí, ¿qué tiene?
-A poco se va a los puestitos esos a comprarlas ¡qué chafo!-
-Ay ya...-
Las dos émulas de zopilote se ven a los ojos, disfrutando la crueldad del momento. Con voz aniñada una dice:
-Mi papá me quiere quince pesos-
-Ya, párale-
Y ahora en coro y voz aniñada: - Tenemos un papá pidaaaaaaaaata-
La leyenda del comercial dice algo como: Cuando compras películas pirata, te ves mal. No seas un papá pirata.
Qué risa con el comercial. Me encantó que la compañía publicitaria fuera tan subversiva, porque con el comportamiento de las niñas uno termina del lado de la chamaca que no comparte la visión materialista de las rapaces amigas. Es un genio el creador de este corto. Mira que mostrar su postura propiratería mientras se revolcaba sobre el cheque que cobró por el trabajo.
Al terminar el comercial me voltée hacia mi esposo y le dije que era un papá pidata. Su respuesta: Ni que lo digas.